PROFUNDA INDIGNACIÓN EN GUADALUPE

 

Dos asociaciones civiles están organizando un escrache, previsto para el miércoles a las seis de la tarde. Los vecinos cuestionaron la falta de ímpetu del Comando Radioléctrico ante la denuncia del hecho.

 

Vecinos de avenida Galicia denunciaron a un comerciante de la zona, que ejecutó de un disparo a una perrita de la calle -en estado de preñez- la que se habría quedado encerrada en su local. Ocurrió el sábado a las 7 de la mañana, ante la vista de varias personas que a esa hora se dirigían al trabajo.

 

En la esquina noreste de avenida Galicia y calle Mitre funciona un autoservicio propiedad de Daniel O., de unos 40 años. Allí mismo lo vieron algunos transeúntes, entre los que estaban varios habitantes de la zona, que a esa hora llegaban al trabajo.

Tal es el caso de los empleados de una carnicería que está sobre la avenida y de la panadería ubicada en la esquina de enfrente. Ambos negocios comienzan la jornada muy temprano y a esa hora ya había algo de movimiento. Es más, tres jóvenes que esperaban el colectivo en la parada, salieron corriendo ante el estampido del disparo.

LEY SARMIENTO

Según el testimonio de los trabajadores, Daniel O. sacó a la rastra al pequeño animal que habría quedado encerrado en el interior del autoservicio la noche anterior. Lo sujetó por el cuello y le apoyó la cabeza en el cordón de la vereda, después colocó el arma en la sien y la ejecutó sin piedad.

Después la volvió a arrastrar hasta adentro. Metió el cuerpo del animalito en una bolsa de consorcio y la tiró contra una columna de la calle.

Pronto, los vecinos alertaron al comando radioeléctrico, que llegó con tres unidades pero que no intervino en absoluto. A media mañana, cuando todo el barrio estaba alborotado por la falta de respuestas de la autoridad policial, el personal de la Seccional 8va. llegó hasta el lugar donde ya no había rastros de sangre, y el cadáver de la perra había desaparecido junto con el arma de fuego.

Sin embargo, en la comisaría del barrio se abrió el sumario preventivo Nº 1-354/2008, cuya carátula invoca la Ley Sarmiento, de protección a los animales, ya sean éstos domésticos o salvajes. También se puso en conocimiento de las actuaciones al Juzgado de Instrucción Sexta, a cargo de Carlos Ferrero.

 DENUNCIA ESCRITA

Fuentes policiales reconocieron esta mañana que todavía “no hay una denuncia escrita”, sino que “fue un llamado telefónico de un vecino de la zona”. No obstante, tras el primer llamado hubo otros reclamos anónimos del mismo tipo que respaldan la primera versión.

“Es una persona que tiene problemas con todo el mundo”, reconoció una fuente de la investigación, que confirmó además que no aceptó dirigirse a la seccional a declarar y se negó a una requisa voluntaria.

Por otra parte, Virginia, miembro de la Asociación de Defensa de los Derechos del Animal -Addera- convocó a los vecinos a realizar un escrache el miércoles, a las seis de la tarde, en la esquina de Galicia y Mitre. La intención es repudiar esa actitud criminal de parte de una persona que, ante una situación similar, podría reaccionar de la misma manera ante un ser humano.

También participarán de la marcha los miembros de la Sociedad Santafesina Protectora de Animales.

 CAMINO LEGAL

La abogada Alejandra Forte, asesora legal de Addera y de los vecinos que podrían presentarse en calidad de denunciantes, explicó que todavía no está claro qué tipo de delito podría caberle al acusado.

Entre las posibilidades podría ser “daño, si es que el animal tenía dueño”; o “tenencia de arma” si pudieran acreditar su existencia; aunque a simple vista el delito principal sería el de “crueldad animal”.

“Hubiera correspondido que lo detuvieran y secuestraran el arma y al animal muerto”, cuestionó Forte, consultada sobre el proceder policial.

El hombre acusado no se encontraba esta mañana en el autoservicio. En cambio, el cronista de El Litoral dialogó con el padre y con un cajero de la firma, quienes minimizaron la cuestión, pero no negaron que el episodio haya ocurrido.

También manifestaron que este mediodía el hombre viajaba fuera de la provincia, por lo que tampoco podría ser ubicado en los próximos días.

Consultado el papá del comerciante, éste se quejó de los vecinos y resumió la cuestión en una simple escaramuza de barrio.

 POLICÍAS LAMENTABLES

El papel jugado por la policía en esta historia es, cuanto menos, lamentable. La demencial ejecución a balazos de la perrita se consumó minutos antes de las 7, en plena vía pública y ante la vista de gran cantidad de personas. Los aterrados testigos reaccionaron bien e hicieron lo correcto: llamaron a la Policía. Pero los uniformados no estuvieron a la altura de las circunstancias. Los vecinos le suplicaban a los agentes que allanen el lugar donde estaba oculto el supuesto autor, con el arma y con el animal muerto. Pero la respuesta de los policías fue vergonzosa: “No podemos allanar, porque no tenemos la orden”. Acto seguido se retiraron del lugar.

Recién a las 10 de la mañana -¡tres horas después!-, apareció un móvil de la seccional 8va. Cuando el lugar ya estaba “limpio” de toda prueba. Ahora, son los propios investigadores los que reclaman por la aparición del arma, del cadáver, y de testigos. Demasiado tarde para lágrimas…

 

 

Fuente: www.ellitoral.com/index.php/id_um/36241  

 

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