En el plano psicológico, el perro es catalizador de las relaciones sociales, favoreciendo a las personas con trastorno de ansiedad. Es utilizado con personas que poseen capacidades diferentes.

Lamentablemente en nuestro país muy poco se conoce acerca de la zooterapia. El Instituto Terapéutico de Canadá la define como una medicina basada en una terapia donde la capacidad y colaboración terapéutica nos las ofrecen los animales, en especial mis amigos de cuatro patas “los perros”.
Las primeras investigaciones empezaron en Inglaterra en 1972. En USA los recientes trabajos de Levinson y Morgan, han demostrado la influencia de los perros en pacientes con trastornos psíquicos graves.
Estos eminentes especialistas fundaron la Pet Oriented Chield, que podría traducirse como Psicoterapia Infantil con Mascotas.
Los trabajos del Dr. Condoret lo han demostrado con tratamientos en niños con retraso en el desarrollo del lenguaje y niños autistas. Los animales utilizados como catalizadores terapéuticos son capaces de combatir positivamente el estado emocional y mejorar la calidad de vida de las personas, tanto fisiológica como psíquicamente. Tal es así que los Dres. de la Universidad de Pensilvania, Katcher y Friedman, han demostrado que con tan solo acariciar a un perro se reduce la presión arterial y que las personas cardíacas que poseen una mascota tienen menores posibilidades de sufrir un infarto que aquellos que no la tienen.
En el plano psicológico, el perro es catalizador de las relaciones sociales, favoreciendo a las personas con trastorno de ansiedad tales como la fobia social, depresiones crónicas, etc. Y a las personas de edad avanzada que con frecuencia se sienten excluidas del mundo afectivo, quienes recuperan con su mascota el sentido de utilidad, terminado así con el aburrimiento y soledad que sufren hoy muchos abuelos.
Haciendo referencia a lo fisiológico, quiero destacar también que los perros son utilizados con personas que poseen capacidades diferentes, ciegos, esclerosis múltiple, autistas, epilépticos, hemipléjicos y enfermos terminales, quienes gracias a los dones naturales de estos amigos caninos superaron el miedo a enfrentar tan dolorosa enfermedad.
Con este pequeño resumen quiero resaltar la importancia que los perros tienen enla sociedad, y con quien hoy tenemos una vieja deuda; y sobre todo, despertar el corazón de aquellos que nunca los conocieron.
Hoy en nuestra sociedad mis fieles amigos, mis mejores maestros, son tratados como objetos descartables: los perros de la calle.
Este escrito se lo dedico a Susan Chernae McElroy, capacitadora de la Sociedad Protectora de Animales de USA. Una mujer a la que el amor por los animales, en especial su perra Keesha, le sirvió de enorme ayuda para combatir a su peor enemigo: el cáncer, pero por sobre todo me inspiré en aquellos perros que con sus tiernos ojos esperan desde sus jaulas una mano que acaricie su cabeza.

Verónica Mansilla

La autora es de Rufino (Santa Fe). Además de ser psicóloga, mecánica dental y traductora de francés, estudia el comportamiento animal, es estilista canina y entrenadora de perros.

Colaboración de ARPA.

Fuente:

http://www.laopinion-rafaela.com.ar/opinion/2008/07/14/h871410.php

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